Profilaxis Lúdica: el asunto de los protectores para cartas

Eres fanático de los juegos de mesa?, entonces este es un articulo con el que te vas a relacionar. Sea cual sea, siempre hay que andar pendiente de nuestras piezas de juego.

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Asumamos algo. Un gran número de “jugones” o amantes de los juegos de mesa tenemos algún grado de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Eso quiere decir que una parte importante del placer que obtenemos a través de los juegos proviene no del hecho mismo de jugarlos, sino directamente de tocar/organizar/manipular/limpiar/proteger sus componentes. Por esta razón, algunos de nosotros (sí, estoy hablando en plural de puro patudo porque no conozco a nadie tan TOC como yo para estas cosas), compramos cajas organizadoras, de esas plásticas con hartas divisiones, comúnmente utilizadas para guardar tuercas y tornillos, o hilos y botones. Otros *cof* construimos nuestros propios insertos para componentes de juego, con cartón pluma u otros materiales. Algunos nerds generosos incluso suben a internet los planos o diseños de sus insertos, para que otros podamos emularlos. Más aún, algunas tiendas gringas han desarrollado un nicho específico de accesorios para juegos, consistentes en insertos de madera fabricados específicamente para la caja y componentes de un juego (The Broken Token, creo que es la más famosa de todas).

Me atrevería a decir que, en general, los amantes de los juegos de mesa somos cuidadosos con nuestros juegos y también con los de nuestros amigos, con esa solidaridad implícita que existe entre los coleccionistas de casi cualquier cosa. Por lo mismo, uno suele esperar ciertas consideraciones de sus amigos cuando saca uno de sus juegos al ruedo y lo pone a disposición del grupo. Son, por así decirlo, reglas consuetudinarias de los juegos de mesa: Primero, no se come sobre el área de juego. Segundo, no se tocan las cartas o componentes justo después de haber tocado la comida (se espera, al menos, que use una servilleta entre una y otra cosa). Tercero, no se doblan las cartas (ni se barajan de modo que éstas se doblen). Cuarto, por regla general, nuestro hobby se practica entre personas adultas (o con pretensiones de serlo), y no hay niños involucrados, lo que elimina en cierta medida el descuido que les es propio.

Pero existen ciertas contingencias que sobrepasan estas generales medidas de cuidado y pueden hacer pasar un muy mal rato al dueño del juego, sobre todo considerando que, en la gran mayoría de los casos, los componentes de un juego de mesa moderno son individualmente irremplazables y la única forma de conseguir repuestos es comprando un nuevo ejemplar del juego. Pueden imaginar ustedes que esa no es una forma muy rentable de resolver el problema.

Así pasa, por ejemplo, cuando hay presente algún invitado que no pertenece al grupo regular de amigos jugones ni tiene mucha experiencia en el hobby y, por lo mismo, no está tan al tanto de los deberes de cuidado que enumeré más arriba. Estas personas, no siendo adeptos ni coleccionistas, suelen no tener mucho aprecio por la materialidad del juego y parecen tener la idea de que reemplazar un componente de juego es una cosa muy sencilla que se hace caminando hasta el supermercado más cercano. Peor aún, a veces suponen que “da lo mismo una carta más o una menos, si total vienen como 200”. A estas personas tiene que matarlas eliminarlas de su grupo de juego.

Más común, en cualquier caso, es el (los) clásico(s) amigo(s) de las manos sudorosas. Ellos no tienen la culpa, claro (y a todos nos sudan las manos en alguna medida), pero saber eso no contribuye a resolver el problema que significa tenerlos manipulando las cartas de un preciado juego hasta el punto de que éstas luego se pegan entre sí. Por lo demás, el daño que se hace a las cartas suele ser irreparable.

Aquí es donde hacen su entrada esas maravillosas invenciones del mundo moderno: Los protectores para cartas. Se trata de verdaderos sobres transparentes –al menos por un lado-, habitualmente de PVC, que vienen en distintas medidas (cuantas como tamaños de cartas hay en el mundillo de los juegos de mesa), colores y grosores. Algunos incluso tienen una textura granulada que reduce el brillo y contribuye a que no se les adhiera grasa de las manos (los llamados “matte”). Otros tienen diseños en su parte posterior, de manera que se utilicen específicamente en algún juego (los hay con ilustraciones de Star Wars, por ejemplo).

Eso no es todo, el artículo continua con mucho más contenido sobre  anecdotas, historias, y problemas que tenemos los fanáticos de los juegos de mesa, solo dale click al link de abajo.

FUENTE: Aquienletoca blog

 

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