Arreglando el mundo como un geek: El cine-fail del viaje en el tiempo

Estimadísimos lectores, me presento humilde ante ustedes rogando por su perdón por la falta de respuesta a las disparatadas y poco creíbles alegaciones de mi colega Nick Camel Fury sobre cómo, supuestamente, John McLane escaparía a un cáncer terminal usando una máquina del tiempo, pegándose un revolconcillo con la rubia de turno, aquel personaje femenino per se reemplazable que no tengo ni idea de por qué se molestan en darle un nombre si sabemos que a la próxima entrega de la saga va a ser vil y desfachatadamente reemplazada con una mala excusa. Mi ausencia se debió a que el Universo, una vez más, intentó eliminarme con un accidente de tránsito, una buena bronquitis, un par de casiatropellos entre otras cosas, sin embargo he vuelto en gloria y majestad.

Sin embargo lo anterior no es lo que motiva mi respuesta. La respuesta de Camel Fury me ha llevado a un tema que personalmente me fascina: las máquinas del tiempo en el cine. De partida convengamos que nunca se han puesto de acuerdo en el cine acerca de cómo darle coherencia a las historias con ese tipo de tramas, y es que el cine se ve amarrado por una regla que parece ser generalísima que es: la película puede ser entretenida o tener una trama coherente. No me pregunten por qué, pero al parecer las inconsistencias de trama en el guión son directamente proporcionales en magnitud y cantidad al grado de entretención que puede proporcionar el filme. Evidentemente esto tiene algunas honrosas excepciones y es una tendencia marcada en el cine Hollywoodense, pero digamos que no soy muy fan de las películas demasiado existenciales a la francesa ni del cine arte Irakí.

Un clásico siempre será un clásico, incoherente o no.

Siguiendo con las máquinas del tiempo, en el mundo de las películas parecen no decidirse por cual teoría de la física cuántica adoptar, aunque sea para efectos de ficción. Sabrán que esas teorías explican muchos fenómenos especiales y diferirían enormemente unas de otras en el resultado que se obtendría en el viaje en el tiempo. No vamos a entrar en detalles, pero digamos que McLayne se encontraría con el problema de que si viajó al pasado para evitar que le diera cáncer al ir a Rusia y haber salvado de otra forma a su hijo, debió haber sido de una forma distinta de la que lo hizo y sin que se viera a sí mismo, porque de lo contrario significaría que ya trató y falló, pero al mismo tiempo se daría cuenta que el esfuerzo es inútil y no viajaría en el tiempo, por lo que tampoco se habría visto, y si lo hubiese logrado no habría tenido que viajar en el tiempo para sanarse y se hubiese enfermado igual, todo lo cual haría estallar los sesos del buen McLayne quien,  por mucho aprecio que le tenga, no es el héroe de películas más brillante para mostrar de todos modos.

Nah, el viaje en el tiempo no es para las películas, basta con que nos toque un director malo o que a algún pergüetano se le ocurra nominar a Ben Affleck para salvar el día como para que nos mate indistintamente la mente maestra malvada de la película o el aburrimiento supremo de ver a ese tipo actuar.

Por otro lado los videojuegos nos ofrecen una cantidad innumerable de soluciones para el viaje en el tiempo, incluso con características muy convenientes para el usuario promedio. Partamos por el “save game» que es la opción más obvia. Ciertamente, si es para viajar al pasado no hay mejor opción que cargar el juego a un punto en que hayas salvado convenientemente apertrechado y ahora sabiendo lo que viene. Te podrías ahorrar años de tu vida en una relación de pololeo que va a terminar tan mal que terminarás llorando en la ducha –no que me haya pasado, claro- para reemplazar el tiempo perdido por juntas con amigos, estudiar más para aquel examen que te atrasó un año –sí, claro, probablemente volveríamos a no estudiarlo, seamos honestos-, aprender a tocar la ocarina, ser campeón de wáter polo o lo que se te ocurra. El viaje al pasado “guardando partida”, tiene la ventaja de que no tiene las nefastas y confusas consecuencias de un viaje cinematográfico en que el tipo de “Volver al Futuro” –se me cayó el carné- tiene que correr por todos lados para no terminar comiéndose a su mamá, no evitar su propio nacimiento, de pasada sacarle la cresta al bully de su papá y quedar como “winner” tocando rock and roll en la fiesta de graduación. Ello sin contar con las secuelas.

A correr a modificar la historia sin pensar las consecuencias.
A correr a modificar la historia sin pensar las consecuencias.

No, eso innecesario en el mundo de los videojuegos. Puedes acomodar la trama, y si hoy te molesta que el futuro cambie de una forma, vuelves atrás y empiezas de nuevo. Con esto se supera también el problema de la edad en el viaje en el tiempo, ya que reapareces con la misma edad fresca y joven de ese momento.

Hay otras formas de viajar en el tiempo, podríamos poner flautitas escondidas detrás de los arbustos para saltarnos un par de cursos en la Universidad, alguno que otro dispositivo para que el tiempo corra en “bullet time” y si todo eso falla, de todos modos siempre tendrías un walkthrough o una guía para salir del paso.

En síntesis, el mundo de los videojuegos gana por pateadura nuevamente. Gracias, gracias, no se molesten.

¡Chupate esa, Furia! Si tienen tele ¡Ahí se ven! Transporter out.

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One comment

  1. Entonces….. que paso con las maquinas para viajar en el tiempo en el Cine?? lei McKlein, videojuego Volver al Futuro, Savegame,, me cago una polola…. fin. Un articulo con este tema pudo ser mucho mas interesante. Perdon por lo franco pero es cierto

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